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Políticas Laborales Erróneas

Cristopher Pissarides en su vista a Colombia el pasado 12 de abril aseguró que es necesario realizar una reforma al mercado laboral encaminada a aumentar la productividad, a ajustar o flexibilizar normas que permitan crear empleos y a mejorar el estándar de vida de la fuerza laboral.

Pissarides también afirmó que una tasa de desempleo de más de 10% es muy alta para un país que crece al ritmo que viene creciendo la economía (más del 4% anual). Para él la “alta” tasa de desempleo es producto de múltiples factores que se pueden resumir en una palabra: desorganización laboral. Afirmó que la combinación entre un crecimiento económico jalonado por sectores no intensivos en mano de obra (minería y petróleo), los altos costos no salariares y un salario mínimo muy alto (en comparación con el salario promedio de la economía) son los factores que se encuentran detrás de este hecho estilizado.

La alta tasa de desempleo, la baja participación laboral, la poca creación de empleo, y la alta informalidad son el resultado de problemas institucionales para los cuales, según el premio nobel, la solución sería la formulación de una política institucional eficiente: Para aumentar la productividad (y de paso incrementar la participación laboral) sería necesario mejorar el sistema educativo en todos los niveles de formación (técnico, tecnológico, universitario y post-universitario) en todas las regiones del país; para aumentar el estándar de vida de la fuerza laboral sería necesario flexibilizar las normas que permitan crear empleo y para ello sugiere reducir los costos no salariales y la disminución gradual del salario mínimo hasta alcanzar el 45 por ciento del salario promedio; también propone establecer un salario mínimo por sectores y por edades y afirmó que los trabajadores que devenguen el salario mínimo no deben tributar. Con esta reforma los niveles de desempleo podrían llegar al 6 % y la informalidad podría ser menor al 30%, afirmó en una entrevista.

Pissarides no dijo nada que no se haya discutido ampliamente en el país tanto por políticos como por académicos o columnistas. Lo sorprendente no es que sus recomendaciones de política no sean novedosas. Lo sorprendente es que ni en su intervención en el Sexto Congreso FIAP, ni en el XI seminario mundial de AFP, ni en las múltiples entrevistas que le hicieron hizo mención de las fallas existentes en el mercado de trabajo colombiano y que fueron objeto de los trabajos por los cuales se hizo merecedor al Premio en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel en el 2010 junto a Peter Diamond y Dale Mortensen.

Estos economistas recibieron dicha distinción por su “análisis de mercados con fricciones de búsqueda”, una frase que a lo mejor no refleja hasta qué punto estos economistas revolucionaron la economía laboral.

Un mundo sin fricciones de búsqueda sugiere que, tanto los desempleados como las empresas tienen información perfecta sobre las vacantes disponibles y por lo tanto se encuentran y se emparejan sin ningún costo. Bajo estos supuestos tan irreales, todos los que están buscando trabajo encuentran empleo y todas las empresas pueden cubrir sus vacantes. Entonces el desempleo surge por factores estructurales tales como los que mencionó Pissarides y para disminuirlo se debe procurar el crecimiento en sectores intensivos en mano de obra e implementar políticas orientadas a flexibilizar el mercado laboral.

Dichas medidas son necesarias, pero paradójicamente desconocen lo que Pissarides, Morstensen y Diamond incluyeron en el análisis del mercado laboral: la existencia de fricciones de búsqueda en el mercado laboral. La información sobre vacantes, salarios y ganancias no pecuniarias no es perfecta. Llenar una vacante o buscar trabajo es una actividad costosa que tiene fallas e incertidumbre. Si existen fricciones es muy probable que los que estén desempleados no consigan fácilmente trabajo simplemente porque no tienen información de dónde se encuentran las vacantes, así como las empresas no puedan llenar sus vacantes porque no saben dónde pueden conseguir los empleados que necesitan. En otras palabras, lo normal es que no todos los desempleados y las empresas que podrían formar “una buena pareja” lleguen a encontrarse.

En el caso Colombiano estos problemas de información son más graves ya que sólo existe un centro para la búsqueda de información relacionada con puestos de trabajo, exclusivo para trabajos no calificados, y cuya información está restringida a las ciudades en que el Sena tiene presencia. Esta circunstancia redunda en que la búsqueda laboral se acuda a familiares o amigos como el principal motor de búsqueda de información relacionada con el trabajo. En un trabajo reciente encontré que las personas que buscan de esta manera tienen una probabilidad más alta de conseguir trabajo. Sin embargo, terminan devengando un salario más bajo que quienes buscaron trabajo por otros medios.

Las soluciones propuestas por Pissarides son necesarias. No obstante no serían suficientes para solucionar todos los problemas del mercado laboral colombiano, pues cómo él mismo me enseñó, existen fricciones en el mercado de búsqueda que cualquier reforma laboral debería tener en cuenta para disminuir las asimetrías de información entre los desempleados y los empresarios.