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Obesidad y Sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso son  problemas que están afectando tanto a países industrializados como a los no industrializados; según la Organización Mundial para la Salud, la obesidad  incrementa la probabilidad de padecer enfermedades crónicas como la diabetes, los problemas cardiovasculares, el cáncer y los problemas de colon, entre otros.  Colombia no es ajena a esta problemática. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, adelantada en el 2010, desde el año 2007 el sobrepeso  y la obesidad en edades entre 5 y 17 años se incrementó en un 25.9%. Adicionalmente, el 50% la población entre 18 a 64 años tiene inconvenientes de exceso de peso. Si bien la obesidad puede ser consecuencia de problemas hereditarios, en  la mayoría de ocasiones es el resultado directo una  dieta alta en grasas, azúcares y sales  combinado con un estilo de vida excesivamente sedentario.

Uno de los mayores retos que enfrenta el mundo, y Colombia no es la excepción, son las comidas procesadas, altas en azúcares pero que son promovidas como comida saludable y como tal se han convertido en parte de la dieta diaria de niños y adultos; entre ellas se encuentran los cereales con saborizantes (ej: Chocolate) y azucarados, leches con saborizantes y jugos en caja  entre otros.

Otro de los grandes retos a enfrentar es el relacionado con la dependencia y la normalización del consumo de alimentos altos en grasas, azúcares y sales, que han sido aceptados por la sociedad convirtiéndose en parte de la dieta diaria de nuestros hijos, como lo pueden ser las  hamburguesas, pizza, tacos, burritos y helados, entre otros. Los retos son mayores cuando se tiene en cuenta el  alto nivel adictivo del azúcar. Tal como lo menciona el experto en la materia profesor Robert Lustig, “ El azúcar es barato, sabe bien y se vende… el azúcar es el nuevo cigarrillo” .

¿Qué  se está haciendo el mundo frente a estos retos?

En Chile, se sancionó una ley para combatir la alimentación con alto contenido en grasa, azúcar y sal.  Entre otras medidas, esta ley establece  que en todos los empaques de productos altos en azúcar, sal y grasas se indiquen estas características; de igual forma, establece que en la publicidad de alimentos destinados a menores de 14 años no se podrán usar regalos (juguetes, etc), concursos o menús infantiles. Finalmente, esta ley  prohíbe la venta  de este tipo de productos en centros educativos .

Por otro lado, en el Reino Unido el Gobierno anunció la fijación de límites en las cantidades de sal, azúcar y grasa en comida procesada para niños, específicamente en cereales y jugos en cajas; así mismo se impuso como materia obligatoria en los colegios una clase que enseña a los estudiantes a cocinar platos básicos de comida saludable.  De igual forma se está tramitando una iniciativa en el Parlamento para poder limitar el número de establecimientos de comida rápida en las diferentes localidades y municipios.

En Estados Unidos,  el Gobierno Federal tomó como tema de importancia nacional la obesidad de los menores; de igual forma la Primera Dama, Michelle Obama,  inició una campaña para combatir los altos niveles de obesidad que enfrentan los menores de edad. Niveles que actualmente están cobrando no pocas vidas de los menores norteamericanos.

Lucha en Colombia contra la Obesidad

En Colombia no hay una política clara frente al tema.  Si bien existe la ley 1355  de 2009 que acumula varios temas: obesidad, alimentación saludable y seguridad alimentaria, este marco normativo no genera grandes avances en la generación de mecanismos para disminuir los efectos negativos de este tipo de productos.  Lo único que menciona relevante frente a esta materia es que se debe promover el acceso a frutas y vegetales. En este sentido es de suma importancia que el gobierno tome cartas sobre el asunto para efectos de regular esta problemática, con especial atención a la niñez.

Una de las soluciones podría ser establecer un marco normativo, como lo hacen otros países, que obligue a los productores a indicar que sus productos son altos en grasa, azúcar y sal y que destinen un porcentaje de sus ingresos en campañas sobre alimentación sana y sobre los riesgos que implica el consumo de las comidas altas en azúcares, grasas y sales. Además, la normatividad debería prohibir el uso de juguetes, fiestas, etc, como ganchos comerciales en todos los productos destinados a menores de 15 años. De igual forma es necesario que se prohíban los parques de juegos en restaurantes de comida rápida como forma de atraer al público infantil (el asociar esta comida con un momento de felicidad garantiza una fidelización máxima de un cliente por muchos años).

La norma debería prohibir la venta de productos altos en grasa, azúcares y sales en los colegios, y que se dé una cátedra de alimentación responsable. Inclusive se podría evaluar la posibilidad de establecer un impuesto especial para productos altos en grasa, azúcar y sal con el fin de que se contribuya con el sistema de salud debido a los altos costos que generan estos productos al producir enfermedades.

Finalmente, existe una responsabilidad importante por parte de los padres en no promocionar el consumo de comidas altas en azúcares, grasas y sales.  En este sentido los padres deben promocionar en los niños el hábito de cocinar en casa como una actividad divertida y que puedan aprender al menos cinco platos básicos. El no saber cocinar es, en la mayoría de los casos, el factor determinante en el consumo de comida rápida en adultos.